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UGANDA TRIP

Posted by cero-cool at 03:42 AM on November 27, 2009

Ya han pasado más de dos semanas de la vuelta de Uganda y aún sigo intentando recuperar el tiempo perdido en la uni, el curso de entrenador, kintohelemento… pero hay algunas cosas que tengo pendientes y no salen de mi cabeza, la crónica del viaje y el vídeo que se está gestando poco a poco.


A lo largo de mi estancia allí acostumbraba a escribir en un diario lo que íbamos haciendo y las cosas que me iban pareciendo curiosas, diario que ahora utilizo como herramienta para escribir los comentarios sobre este gran viaje que me ha marcado a nivel deportivo, cultural… y personal. Gracias a Aitor, Gorka y Emma por haber compartido esta experiencia conmigo.


“Amanezco a las 3.15, desayuno y pastillita de dioxiciclina” esta es la primera frase del diario, ese fue el comienzo de un día bien largo (Donostia – Bilbao – Bruselas – Entebbe – Bujagali) que nos hizo caer redondos en la cama sin preocuparnos de mosquitos, cocodrilos ni machetes.


Estos primeros días en el Nile River Explorer nos sirvieron para que nos estafaran por primera vez los taxistas y conocer a Xarli y Pato, dos amigos del Pallars que conocen a Emma y llevaban casi un mes en Uganda. Nos hicieron de guías en los rápidos del día 1 como son The Hump, Bujagali, 50-50 o Silverback… un descenso que me encantó por ser bien cortito, rápidos muy bonitos y sin dificultad que permiten apreciar la fuerza de tanta agua pero sin pasar un mal rato.


Enseguida tiramos para el Hairy Lemon, una islita en el final del descenso Día 2 que está a la altura de The Club y la Nile Special, dos olas increíbles que funcionan por la mañana (con menos agua) y por la tarde (cuando sube el nivel) respectivamente.


The Club es una ola más pequeñita y lenta pero también mucho más retentiva, tiene una espuma fuerte y puede decirse que es más fácil, ¡aunque en la Nile Special salen trucos bien grandes! Lo que tiene es que hay que entrar con la cuerda y también es mucho más técnica… lo bueno es que cada día remamos en ambas olas, un paraíso terrenal.


Cada día que pasaba nos íbamos acostumbrando a tanto remar, a tanta agua, y cada vez echábamos más risas con Pato y Xarli, muy buena gente que me alegro de haber tenido la oportunidad de conocer, y a los que debemos en gran parte que este viaje haya resultado tan especial, ¡merci xavales!


También fuimos conociendo a los negritos que andaban en la contra de la Nile y nos hicimos coleguitas de Joseph y compañía, gente que ya conocían a Emma y Gerd de su anterior viaje y que nos traían plátanos, cañas de azúcar… y con los que compartíamos buenos momentos. De hecho uno de los días nos trajeron un diccionario Luganda – Inglés para que aprendiéramos su lengua natal y nosotros les devolvimos el favor escribiéndoles diccionario Castellano – Inglés con las cosas básicas como pueden ser “chica bonita” o “qué pasa tío”.


Uno de los días fuimos a Superhole con gente que conocimos allí, unos ingleses muy enrollados que nos guiaron también en el descenso del día 2 y con los que tuvimos la oportunidad de ver Itanda. El rulo en sí no tiene nada de especial pero yo personalmente agradecí cambiar un poco el chip y remar en un sitio más relajado, además del descenso que era bien bonito también, aunque los remansos se hacían larguitos… ¡ni en slalom he remado tanta agua plana!


Gorka y yo corrimos la segunda mitad de Itanda, tras un emotivo abrazo de acojono porque tampoco lo teníamos muy claro y el blad place (un rulo gigante que hay que evitar) daba muy mal yuyu. Ambos pasamos sin problemas así que la adrenalina y el ego nos subieron a partes iguales.


Después de una semana en el Hairy Lemmon volvimos al NRE para seguir haciendo descensos y meternos un poco en el ambientillo, pues esto es una base de rafting donde va y viene mucha gente… lo que significa party every night y aunque tampoco hicimos mucha fiesta, sí que molaban los vídeos que ponían cada noche a las 21.00 sobre los piñazos de los rafteros en los descensos, espectacular.


Una de las cosas que más me gustó en esta estancia de 5 días en el Nile River Explorer fue la visita fugaz que hicimos una tarde a Kalagala, un salto con una línea muy fácil pero que acojona un poco a los no iniciados. Gorka lo abrió y después terminamos saltando cada uno 2 veces, una gozada.


Esa misma noche tuvimos otra experiencia inolvidable, cenar en una casa ugandesa con toda la familia, pues nos habíamos hecho amigos de una tendera a la que ya conocían Xarli y Pato y nos invitó a casa de sus padres. Cenamos en el suelo a la luz de las velas charlando con el padre de la familia un poco de todo, también con la abuela que flipó cuando le soltamos un par de frases en Luganda y que estaban tan agradecidos por haber ido como nosotros de haber sido invitados. Como detalle les regalé la chaqueta de la RFEP que se puso orgulloso el padre y volvieron a agradecernos tantas veces.


La última noche para Pato y Xarli había no sé qué fiesta que había birra gratis, y eso era una clara señal de que aquella noche debíamos liarla parda… y así fue. Nos pegamos una buena fiesta y proporcional resaca al día siguiente, ¡pero sin duda mereció la pena para despedir a nuestros compañeros de viaje!


La mala suerte se cebó con Aitor que se abrió la pierna tras caerse en una contra de Silverback y tuvieron que llevárselo al hospital de Jinja… yo no remé aquella mañana y debieron ser momentos bastante complicados. La verdad es que Gorka se hizo cargo de la mayoría de las cosas en este viaje, y tenemos que agradecerle todos ese trabajo que cogió sin ninguna obligación y con gran responsabilidad.


Para la parte final del viaje volvimos al Hairy Lemmon y pudimos rematar la Club, la Nile Special y gracias a Casper y sus colegas conocimos The Hair of the Dog, una ola en el descenso del Día 2 que sale por las mañanas y es im-presionante. No hubo mejor manera de pasar la última mañana que en una ola diferente, con gente agradable ¡y el sol brillando sobre nuestras cabezas!


Igual que lo más duro de aprender a andar en bici es el suelo cuando te caes, lo peor del viaje de vuelta fue eso, que volvíamos… al frío, a los horarios y a los quehaceres. Aunque también había ganas de volver a ver a nuestra gente, contarles las batallitas y al fin y al cabo, volver al mundo real.


En definitiva fue un viaje que personalmente me llenó en muchos sentidos, porque nunca había disfrutado tanto remando, conocido gente de un sitio tan diferente a lo que estoy acostumbrado, y a la vez gente que sí son de mi cultura pero que conozco en un contexto completamente diferente: tuvimos la suerte de conocer a un palista de slalom que estuvo en la olimpiada de 2004, el primer africano en bajar el rápido de Itanda, freestylers de talla mundial (Emilly Wall, Casper van Calmouth), y un montón de gente anónima que probablemente no vuelva a ver en mi vida, pero que me hicieron tan positiva mi estancia allí.


PD: y para los valientes que han llegado hasta el final de esta noticia, la galería de fotos: CLICK AQUI

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